martes, 8 de noviembre de 2011

RECORDANDO AL EX PRESIDENTE KIRCHNER

El secretario de Comunicación Pública Juan Manuel Abal Medina es una palabra autorizada para referirse a Néstor Kirchner. A pesar de su juventud, compartió momentos inolvidables con él, que le permitieron conocerlo en profundidad y vivir parte de sus logros y sueños. Al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del ex presidente, el funcionario recibió a Crónica en su despacho del segundo piso de la Casa Rosada para recordar a “un amigo” con total gratitud, afecto y admiración.

“Poner en palabras una personalidad como la de Néstor es enormemente difícil. Era una persona de un magnetismo y una fuerza personal que impactaba. Alguna vez lo definí como el amor y la magia para referirme a una personalidad que combinaba de una manera fascinante amor por los 40 millones de argentinos y Cristina y, al mismo tiempo, la magia de alguien que creía que nada era imposible. Creía que cualquier causa, si era justa y correcta, tenía que llevarse adelante. Con esa magia traducía las convicciones en acciones concretas”, plantea Abal Medina una primera semblanza sobre Kirchner.
“Siempre apostaba por lo correcto, por lo justo y con enorme magia lograba contagiar al que hablaba con él. Pero también convenció al conjunto de los argentinos de que se podía lograr cosas que parecían imposibles. Estoy hablando desde la Argentina del 2003 que parecía no tener futuro, un país terminado con colas en las embajadas y argentinos que se escapaban a cualquier lado a ser lavacopas. Creo que Néstor logró convencernos a todos de que Argentina tenía un porvenir, podía ser un gran país que merecía vivirse. Eso era él, una personalidad fuerte, intensa, rica, divertida...”, recuerda con alegría el funcionario, con una leve sonrisa dibujada en su rostro al recordar su forma de actuar.
-A nivel político, ¿qué perdió Argentina con la muerte de Néstor Kirchner?
Perdió uno de los grandes líderes de la historia política. Una persona que no sólo hizo lo que hizo en nuestro país, sino que también tuvo impacto en la región. Yo tuve la suerte de acompañarlo en Unasur, fui testigo privilegiado de las tareas que se imponían para arreglar el conflicto entre Venezuela y Colombia, a punto de irse a la guerra. Él fue, se puso esa mochila, tomó el problema y no paró hasta arreglarlo. Terminó con la foto de dos presidentes dándose la mano y él mirándolos. Uno notaba el aprecio y respeto que sentían todos, independientemente del signo político partidario. Desde Lula, Evo Morales, Correa, a Chávez, Santos y Piñera. Néstor convenció a los líderes de la región que América Latina valía la pena, siempre por el camino del consenso, de la paz, el diálogo y el acuerdo. Importante recordarlo cuando escuchamos recientemente las declaraciones de un ex presidente uruguayo que en ese momento pensaba en otras cosas, cuando Néstor apostaba al Tribunal Internacional de La Haya. Creo que fue muy fuerte que en ese triste momento de hace un año atrás vinieran todos los presidentes de la región a despedirlo y acompañar.
-¿Qué recuerdos tiene del momento en que lo conoció?
A Néstor lo conocí en estudios de televisión. Yo me dedicaba a la academia, era un típico docente, investigador de la UBA y del Conicet que recorría los programas políticos opinando alegremente cuando me lo crucé allá por el 2002. Yo sabía de él, pero conocía más a Cristina públicamente. Me dijo ‘uy tenemos que hablar, sí juntémonos’. Me impactó su figura. Se veía a sí mismo como una persona muy común, alejada del protocolo, de sentirse importante. Era todo lo contrario, muy directo, un militante como uno, así te hacía sentir.
En la intimidad, ¿cómo era Néstor?
Era jodón, se la pasaba haciendo chistes. Podía estar hablando de los temas más serios de política, pero después charlaba sobre los partidos del fin de semana. Era como un amigo. Vivía obsesionado por el fútbol. Cuando viajábamos se desesperaba por conseguir los resultados. No se quería perder nunca un partido de Racing. Si estábamos en una reunión importante salía para preguntar como iba, qué jugadores andaban bien y quienes mal. Esa mezcla era Néstor.
-¿Cómo se enteró de su fallecimiento?
Me llamó un amigo muy temprano a la mañana. Fue un momento que nunca voy a olvidar. No lo podía creer, me desesperé. Estaba tan lleno de vida, de fuerza y de magia que uno no podía creerlo. Me tomó por sorpresa, más allá de que lo había acompañado a la clínica poquito antes. Alguien dijo que tenía un corazón tan grande que lo entregaba con tanta fuerza que no pudo resistirlo. Dio su vida por lo que creía justo y eso era muy notorio. Mis hijas de 5 y 7 años todavía me hablan del amigo de papá que ya no está. Tiene una presencia muy fuerte en mi vida, me veían en la tele con él. Hoy las dos cantan las consignas, se ponen las remeras y eso es lo más lindo del mundo.
-¿Cómo fueron sus últimos tiempos?
Compartimos muchas cosas en el bloque de Diputados, en la Unasur, las giras políticas y los actos que hacíamos. Estaba muy embarcado en la construcción regional, obesesionado con que América Latina funcionara como una región. Pensaba que la Unasur debe preocupasrse por proyectos que le sirvan a la gente, que impactaran positivamente. La brutalidad de los factores de poder, del Grupo Clarín le dolieron mucho. Parecía alguien muy fuerte, pero también era vulnerable. Le dolía tanto cuando eran injustos con él como si le pegaban a Cristina. Le dolieron profundamente las barbaridades que se dijeron.
¿Cuál es la mejor manera de homenajearlo?
Trabajando para llevar adelante sus ideas. Lo obsesionaba hacer que la política sirviera para que la gente viviera un poquito mejor todos los días. Para hacerlo nunca tuvo miedo de enfrentar a los poderosos, estaba dispuesto a pagar todos los costos correspondientes. Que los jóvenes lo recuerden es también fundamental. Él siempre entendía que la juventud se había alejado de la política porque la política se había vuelto para adentro transformándose en rosca, acuerdo y un espacio muy lejano de los sueños. Cuando veía que los jóvenes volvieron a salir y levantar las banderas, sentía que su vida había tenido sentido. Si pibes de 14 o 15 años nos creen es porque estamos haciendo las cosas bien, decía. Néstor vive en cada joven que se puso a hacer política porque creyó que podía hacerse una cosa distinta.
Uno de los pilares en la vida de Néstor fue sin dudas su compañera Cristina. Al respecto, el secretario de Comunicación asegura que “son dos personas que no pueden pensarse por separado. Eso siempre lo supe, aún cuando se decía todo tipo de bobadas. Son una pareja de militantes, que construyeron en conjunto. Esto se percibía en cualquier reunión. La miraba con una mezcla de amor, cuidado y admiración que era fascinante. No había tema o palabra que pudiera interferir entre ellos”.
Abal Medina no puede dejar de recordar una de las tantas anécdotas que vivió junto a Néstor (hay foto de esta reunión en el mail de la guardia): “Un viernes tipo siete me llama para que fuera a una reunión con un intendente. Yo estaba por entrar y me dice ‘mirá que ahora viene el Diego eh’. Terminamos hablando del Mundial de Sudáfrica, anécdotas de Messi y Tévez, de los jugadores. Inventó una charla maravillosa que jamás me voy a olvidar en la vida”.

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