EL DESAFÍO DE VOLVER A SER
La imagen de “Bebote” colgando sobre
el vallado que cubría la sede de Independiente mensajes para Javier Cantero -quien
momentos antes había presentado su renuncia- y para los jugadores del plantel
profesional, es un mal presagio de los tiempos que se avecinan. Más allá de lo deportivo, que con
algunos resultados favorables se ha reencaminado, la situación institucional y
económica del club amenaza con agravarse aún más, pero ahora con una salvedad:
la barrabrava en vías de recuperar ese poder que supo aglutinar y ejercer con
total impunidad hasta hace no mucho tiempo atrás.
La crisis del rojo también cala
hondo en este sentido. El proyecto de Cantero, considerado utópico,
impracticable o con fines netamente electoralistas, contemplaba erradicar a
este grupo de poder que actuaba como fuerza de choque incluso dentro de la
misma tribuna. La derrota está a la vista y no solo por errores de gestión, que
los hubo y en gran número. La falta de apoyo y ayuda concreta por parte de
dirigentes y autoridades competentes quedó en evidencia. Ahora la barra vuelve
a posicionarse, a ser un actor de suma importancia para los destinos de toda la
institución. Las ideas del plan de gobierno de Independiente Místico se
derrumbaron. Las derrumbaron.
El Rojo sufrió a nivel deportivo
su golpe más duro, las finanzas continuaron con el declive de años anteriores,
el club estuvo cerca de la intervención. Un caos absoluto, como bien lo definió
su entrenador, Omar de Felippe. Mientras tanto, una virtual disputa política de
ribetes nacionales sigue destruyendo aún más una entidad que supo ser modelo en
lo deportivo, lo social y cultural. A poco más de un mes de las elecciones
anticipadas, todavía no se conocen los candidatos. Más allá de los apellidos,
que prevalezcan los proyectos. Recuperemos ese rumbo abandonado desde hace dos
décadas. Hoy son más de 100 mil los socios que pueden aportar lo suyo para
volver a ser.
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