jueves, 18 de febrero de 2010

Una reflexión acerca de la igualdad

La igualdad como valor a respetar es indispensable para construir una sociedad diferente, una que incluya más allá de las diferencias que cada ser humano pueda tener. El hecho de aceptar la diversidad, el darse cuenta de que no todos somos iguales (pero que eso no significa ser mejor ni peor que nadie) son condición necesaria para lograr una transgresión que signifique superar la mentalidad conservadora que reina. Los reclamos de sectores oprimidos, cada vez en mayor proporción, dan lugar a que algunos de nosotros reflexionemos acerca de la situación de comunidades que hoy en día son discriminadas, marginadas, burladas. Es innegable que la educación que se nos brinda, reacia a las transformaciones y a la aceptación de la diversidad, mucho tiene que ver con la estrechez de nuestras mentes. Los medios de comunicación, la cultura y hasta la sociedad globalizada demuestran la inexistencia de un lugar de igualdad y respeto para el “diferente”. Aquellos que piensan distinto al común de la sociedad o que creen en una religión que no responde a ninguna de las dominantes o bien quienes tienen una orientación sexual distinta a la que se considera correcta, padecen una cruda discriminación y una más que cuestionable exclusión. ¿Qué hacer para modificar esta situación? Es simple: aportar nuestro humilde granito de arena para generar conciencia de que lo diferente no tiene porqué ser malo ni discriminado.

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